¿Qué son los productos ultraprocesados?
Son productos comestibles resultado de múltiples procesos industriales y contienen ingredientes que comúnmente no se utilizan en la cocina casera, como saborizantes, colorantes y aditivos. Generalmente, contienen alto contenido de azúcares, grasas y sodio; por ello, no son recomendables para el consumo cotidiano. En los puntos de venta, los puedes identificar por los sellos de advertencia.
¿Alguna vez te has preguntado por qué es tan larga la lista de ingredientes en los productos ultraprocesados?
En la actualidad, muchos de los productos ultraprocesados tienen una lista extensa de ingredientes con nombres complicados, códigos numéricos y difíciles de pronunciar. Entre ese extenso listado se encuentran los aditivos alimentarios. Se clasifican en dos tipos, los aditivos directos e indirectos.
¿Qué son y para qué se usan los aditivos alimentarios?
Los aditivos directos son sustancias que se añaden a un producto con fines específicos,1 como mejorar su inocuidad, aumentar el periodo de conservación o modificar sus propiedades sensoriales.2 Esto incluye mejorar su textura, intensificar el sabor o mejorar su apariencia (añadiendo o intensificando su color). Por otro lado, los aditivos indirectos son aquellos que se encuentran en los productos ultraprocesados como resultado del contacto con materiales utilizados durante su envasado, almacenamiento o procesamiento tecnológico. Aunque no se añaden directamente al alimento, pueden transferirse en pequeñas cantidades.3
Para fines de este escrito, nos centraremos en los aditivos directos, los cuales pueden clasificarse según su función tecnológica, origen o propiedades. De acuerdo con su función, se agrupan en: conservantes, nutritivos, colorantes, saborizantes, texturizantes y misceláneos.4 Sin embargo, la clasificación puede variar dependiendo del país. Se presenta un resumen adaptado a los datos de México (Figura 1).

Figura 1. Clases funcionales de aditivos alimentarios autorizados en México. Elaboración propia con base en la clasificación propuesta por Carocho et al. 2014.4 Adaptado con datos de las clases funcionales de aditivos autorizados en México.5

¿Por qué los aditivos alimentarios son un tema de preocupación?
Más allá de un producto llamativo y agradable sabor, muchos productos ultraprocesados contienen aditivos que podrían afectar nuestra salud, especialmente la de la población infantil. Aunque el uso de estas sustancias está regulado por autoridades sanitarias, los infantes pueden ser más susceptibles a sus efectos, debido a que su sistema metabólico aún está en desarrollo y sus órganos están en proceso de maduración, haciéndolos más vulnerables a interrupciones externas. Además, su menor peso corporal implica que la cantidad de aditivos ingeridos puede ser mayor, en relación con su tamaño.6

Reacciones adversas de aditivos alimentarios en población infantil
Si bien existe una gran variedad de aditivos utilizados en los productos, no todos han sido objeto de estudio, por lo que aún falta mucho por investigar. Sin embargo, diversas investigaciones han asociado ciertos aditivos con cambios en el comportamiento, reacciones de hipersensibilidad y otros posibles efectos adversos en la población infantil.

Entre los aditivos alimentarios más estudiados se encuentran los colorantes, conservantes y saborizantes. A continuación, se describen algunos:
- Annato: colorante de tono amarillo intenso o naranja, utilizado en cereales para desayuno, postres, mermeladas, productos de papa procesados, productos cárnicos, sopas, salsas, fideos, entre otros. Se han reportado reacciones adversas como urticaria y angioedema. En adultos, se ha descrito su posible papel en la inducción de anafilaxia.7

- Nitratos y nitritos: según una declaración de la Asociación Médica Estadounidense (AMA), los lactantes son especialmente vulnerables a la metahemoglobinemia* causada por estos compuestos debido a la composición química del tracto gastrointestinal de los lactantes. La AMA también ha advertido sobre el riesgo de cáncer gastrointestinal o neural, ya que la ingestión de nitratos y nitritos, aunque no son cancerígenos por sí mismos, pueden reaccionar con aminas o amidas secundarias y formar compuestos N-nitrosos con potencial carcinogénico. Además, una alta ingesta de carnes curadas con nitrito, entre mujeres lactantes, se ha asociado con un mayor riesgo de tumores cerebrales infantiles, especialmente tumores de la +astroglia.6

- Amarillo ocaso: colorante utilizado en una amplia variedad de productos alimenticios, como bebidas aromatizadas y fermentadas, helados, condimentos, confitería, chicles, mermeladas, jaleas, postres, sopas, pastas de pescado, entre otros. Se ha identificado como potencialmente teratogénico y se ha relacionado con malestares gástricos, diarrea, vómitos, reacciones alérgicas, intolerancias, trastornos del comportamiento en población infantil y alteraciones del sueño.8

Otras reacciones adversas relacionadas con el consumo de aditivos alimentarios se describen en el cuadro I.
Además de sus efectos individuales, algunos aditivos se han estudiado en combinación, como es el caso de carmoisina, amarillo ocaso, tartrazina, ponceau 4R y benzoato de sodio. Se ha encontrado que juntos pueden desencadenar síntomas de hiperactividad y cambios de comportamiento en la población infantil.9 Estos aditivos combinados se utilizan frecuentemente en bebidas saborizadas a base de agua, jugos de frutas, refrescos, dulces, fruta deshidratada enchilada, yogur de sabores, entre otros.

Elaboración propia. Adaptado de los aditivos alimentarios más comunes y sus reacciones en niños.2,6,7,8,9
Regulación de aditivos en México y otros países
En México, actualmente solo existe la advertencia específica obligatoria en el etiquetado para productos que contienen edulcorantes, señalando que no son recomendables para población infantil. Sin embargo, para otros aditivos cuestionados por su posible impacto en la salud infantil, no hay ninguna prohibición o advertencia específica en productos dirigidos a esta población. Esto contrasta con lo que ocurre en otros países, como:

- Algunos colorantes artificiales, como la tartrazina, rojo 40 o rojo allura AC, ponceau 4R o rojo cochinilla A, amarillo ocaso y carmoisina, requieren advertencias específicas en la Unión Europea. Deben llevar la advertencia: “Puede tener efectos negativos nsobre la actividad y atención de los niños”. 10

- El colorante rojo nº3 o eritrosina, está prohibido en países como Australia, Nueva Zelanda, la Unión Europea y en algunos estados de Estados Unidos debido a preocupaciones sobre su potencial carcinogenicidad en animales.11,12

- En el caso de los nitratos y nitritos, la Unión Europea ha reducido los límites máximos permitidos para su uso en alimentos, especialmente en productos cárnicos. En Noruega está restringido el uso de nitritos y prohibido el uso de nitratos, así como en Suecia.13,14
*Metahemoglobinemia
Trastorno sanguíneo en el cual una cantidad anormal de metahemoglobina* se encuentra en la sangre.
*Metahemoglobina
Tipo anormal de hemoglobina que contiene átomos de hierro oxidados en estado férrico por lo que es incapaz de transportar oxígeno a los tejidos corporales.
+Astroglia
Tipo de célula glial que se encuentra en el sistema nervioso central (SNC). Mantienen la homeostasis y proporcionan defensa al SNC.
Un llamado a madres, padres y cuidadores
Es importante realizar una atenta lectura de la lista de ingredientes de los productos ultraprocesados y fomentar el consumo de alimentos libres de aditivos. A continuación, para mejorar la alimentación, se mencionan las recomendaciones de las Guías alimentarias saludables y sostenibles para la población mexicana15:
- Agregar verduras frescas en todas las comidas. En especial las de temporada, que son más económicas, y cuando sea posible, las de producción local.
- Consumir diariamente frijoles, lentejas o habas, preparados como guisados, sopas o con verduras. Tienen proteínas y fibra, son prácticos y económicos.
- Elegir cereales integrales o de granos enteros, como tortillas de maíz, avena o tubérculos como la papa. Estos tienen vitaminas, fibra y dan energía.
- Consumir menos carne de res y carnes procesadas.
- Evitar alimentos ultraprocesados como embutidos, papitas, galletas, pan dulce, cereales de caja, entre otros. En especial si tienen listas largas de ingredientes, con nombres complicados, códigos numéricos o colores artificiales intensos.
- Tomar agua natural a lo largo del día y con todas las comidas, en lugar de bebidas azucaradas como refrescos, jugos, aguas preparadas con sobres de polvo y bebidas deportivas.
- Disfrutar de los alimentos en familia. Hacer partícipes a los menores en la planeación y preparación de las comidas.
- No dejarse llevar por la publicidad dirigida a la población infantil, adolescente y a sus cuidadores: que un producto tenga empaques coloridos, personajes animados o leyendas como “enriquecidos con vitaminas y minerales” no significa que sean saludables.