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Cuidados que transforman vidas: Evidencia desde un centro de día para personas mayores en el Instituto Mexicano del Seguro Social

En México, el envejecimiento poblacional y el aumento de enfermedades crónicas implican una creciente demanda de Cuidados a Largo Plazo (CLP) para personas mayores (PM) con dependencia parcial o total. A pesar de la relevancia de estos servicios, actualmente el sistema de salud y las instituciones mexicanas carecen de una política pública integral que regule, coordine y garantice el acceso a cuidados continuos y de calidad, tanto en el hogar como en entornos comunitarios o institucionales. Como en muchos otros países de la región, los CL en P siguen siendo un tema postergado. Se dan por hecho, se feminizan y se privatizan en el hogar. Las PM con dependencia funcional quedan muchas veces relegadas al olvido, con necesidades no cubiertas, atrapadas en redes de apoyo que se debilitan con la pobreza, el envejecimiento de los cuidadores y la falta de políticas públicas. 

Según la OMS, los CLP son esenciales para garantizar el envejecimiento saludable y deben ser integrales, continuos y centrados en la persona. Se refieren a un conjunto de servicios y apoyos destinados a PM con pérdida parcial o total de autonomía, debido a condiciones crónicas, discapacidades o envejecimiento, que requieren asistencia en las actividades de la vida diaria (AVD), como alimentarse, vestirse, higiene, movilidad, y también incluye apoyo social y emocional. Estos cuidados pueden presentarse en el hogar, en la comunidad o en instituciones, y buscan mantener la independencia, la calidad de vida y la participación social de las PM, así como aliviar la carga de los cuidadores familiares. 

Un centro de día (CDD) es una institución que ofrece atención y acompañamiento durante el día a las PM que requieren supervisión o asistencia, como parte de una atención de CLP. Estos centros brindan un alivio tanto para las PM como para sus cuidadores, familiares, liberando tiempo para éstas últimas para realizar actividades personales, laborales u otras.

Existe evidencia científica de resultados positivos que han dado los CLP en CDD en Asia, Europa y Latinoamérica. En Corea del Sur, los CDD para PM se han consolidado como espacios clave para PM que presentan dependencia, combinando atención diurna, estimulación cognitiva y actividades físicas y recreativas, lo que mejora la función cognitiva y la movilidad, reduce la depresión y fortalece la integración social. Esta experiencia sirvió como referencia para el diseño del CDD del IMSS, mostrando que un enfoque integral de atención clínica, rehabilitación y socialización puede mantener la autonomía y el bienestar de las PM. En Europa, países como Suecia y Alemania ofrecen CDD para PM con dependencia leve a moderada, donde la participación regular en actividades físicas y cognitivas contribuye a mejorar la funcionalidad, prevenir el deterioro y retrasar la institucionalización, al tiempo que apoya a los cuidadores familiares. De manera similar, en Latinoamérica, Chile y Brasil han implementado CDD que combinan rehabilitación física, estimulación cognitiva y recreación; en Chile se ha observado reducción de síntomas depresivos y mayor satisfacción con la vida, mientras que en Brasil se asocia con menor hospitalización y mejor estado de salud general. Estas experiencias internacionales demuestran que los CDD son una estrategia eficaz para promover la autonomía, la salud y la integración social de las PM, adaptándose a distintos contextos culturales y sociales. 

En México lo que comenzó en 2023 como un programa piloto en el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) con el desarrollo de un CDD para PM con dependencia leve y moderada no fue una acción menor, fue el primer intento desde una institución pública en México por dar una respuesta organizada, con rostro humano y base científica, a las necesidades de esta población. El CDD del IMSS surge gracias a la cooperación técnica entre el BID, el gobierno de Corea del Sur y el IMSS, basada en el intercambio de conocimiento y la adaptación de un modelo de CLP. Tras la planificación y validación, se logró la aprobación oficial e implementación del primer CDD en México.

Su objetivo es ofrecer atención y acompañamiento de carácter social a PM con dependencia, para realizar AVD a través de un programa de actividades bajo un modelo denominado Atención Centrada en la Persona. 

En el CDD del IMSS durante más de un año, un equipo multidisciplinario evaluó los efectos de asistir al CDD en la calidad de vida de personas mayores y sus cuidadores principales. Lo hizo con un diseño cuasiexperimental, con seguimiento longitudinal, con rigurosidad metodológica. Y lo hizo también con cercanía, escuchando, observando, preguntando. La evaluación incluyó instrumentos validados como la Escala de Katz para medir la funcionalidad física, la de Lawton para la autonomía, el MMSE de Folstein para deterioro cognitivo, el WHOQOL para calidad de vida, y escalas como la de Depresión Geriátrica de Yesavage o la EASI para explorar violencia. Se recolectaron datos en tres momentos al inicio, a los tres y a los nueve meses; se comparó a quienes asistían al CDD con quienes estaban en lista de espera.

Los resultados fueron claros, asistir al CDD tuvo efectos positivos en varias dimensiones de la calidad de vida de las PM. Hubo mejoras en funcionalidad, en percepción de apoyo social, en bienestar subjetivo. Para los cuidadores principales, también se observó un mayor bienestar emocional, aunque con un aumento en la carga percibida de cuidados. No todo fue perfecto, ni todos los cambios significativos, pero lo que se evidenció es que contar con un espacio institucional de CLP genera impactos reales en las trayectorias de vida de quienes lo necesitan.

La experiencia del CDD del IMSS también mostró que se puede ofrecer una atención distinta: no medicalizada, centrada en las personas, basada en vínculos y no solo en funciones. El CDD no se siente como una clínica, sino como un hogar compartido. Las actividades no son impuestas, sino elegidas y adaptadas. Se pone la mesa en grupo, se juega dominó, se asiste a sesiones de musicoterapia, se visitan museos. Es un entorno de estímulo, pero también de descanso; de atención y afecto.

Uno de los grandes méritos de este piloto es haber colocado los CLP en el centro de la conversación institucional. Haber demostrado que los programas pueden y deben evaluarse para corregirse, escalarse o replicarse; y haber recordado que la calidad de vida de las PM no es una cuestión solo de salud o dependencia, sino también de derechos, de inclusión, de humanidad compartida.

El reto ahora es mirar más allá del piloto. Escuchar lo que nos dice esta experiencia y pensar cómo ampliar su cobertura, cómo adaptar su modelo a otros contextos, cómo fortalecer sus componentes. También, cómo seguir investigando: ¿Qué atributos del modelo generan más impacto? ¿Qué perfil de PM se beneficia más? ¿Cómo se articula este tipo de atención con los servicios médicos, con los apoyos sociales, con la comunidad? 

No hay una única respuesta, pero sí una certeza: el cuidado no puede seguir siendo invisible ni relegado al ámbito doméstico. Debe ser un eje estructural de las políticas públicas de protección social. Y en ese camino, contar con evidencia como la que ofrece este CDD es una herramienta.

Tal vez el mayor valor de CDD no esté solo en lo que muestra, sino en lo que habilita. Habilita un lenguaje para hablar de CLP con seriedad, habilita una propuesta institucional para actuar, habilita la posibilidad de que más PM, puedan vivir días distintos, con compañía, con actividades, con sentido. Con cuidados dignos, desde el corazón mismo del sistema público de salud.


Bibliografia
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