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Calidad e higiene del sueño y su conexión con la diabetes e hipertensión

Introducción

La diabetes mellitus (DM) se ha convertido en uno de los principales problemas de salud pública a nivel mundial, y México no es la excepción. Su impacto se manifiesta en la morbilidad, la mortalidad y los costos asociados a la atención médica1. En particular, la diabetes mellitus tipo 2 (DM2) representa un desafío significativo debido a su alta prevalencia, su naturaleza crónica y las complicaciones que puede generar si no se controla adecuadamente. En México, la DM2 es el tipo de DM más común y constituye la segunda causa de muerte, con una tasa de 117 defunciones por cada 100,000 habitantes en 20193.
Respecto al tratamiento, está descrito que la insulina es esencial para aquellos pacientes en los que los medicamentos antidiabéticos orales no son suficientes. Sin embargo, en México, las barreras de acceso, la disponibilidad irregular y los costos elevados contribuyen como factores negativos en la adherencia terapéutica.

¿Qué es la insulina y qué es la diabetes mellitus?

La insulina es una hormona, es decir, una proteína que funciona como “mensajero químico” y es producida y secretada hacia la sangre por el páncreas. Su función consiste en permitir que la glucosa sea reconocida por las células del cuerpo, al reconocerla, es aprovechada directamente de la sangre para utilizarla como fuente de energía. Cuando hay una deficiencia en la producción de insulina, las células no pueden reconocer la glucosa en la sangre, no la absorben (no hay “mensaje”) y consecuentemente se acumula en la sangre. El incremento de la concentración de glucosa en la sangre se denomina hiperglicemia6 (Figura 1).

¿Qué significa dormir con buena calidad?

Dormir con buena calidad es poder conciliar el sueño sin dificultad, mantenerlo durante la noche de manera continua y despertar con sensación de descanso (1). En su mayoría, los adultos necesitan entre siete y ocho horas por noche para poder mantener una salud adecuada (4,6).
De tal modo que, cuando el sueño es reparador (1,3):

  1. Mejora la sensibilidad a la insulina (figura 11)
  2. Se regulan las hormonas del apetito (figura 12)
  3. La presión arterial baja durante la noche (figura 13)
  4. Hay un mejor control de la diabetes e hipertensión (figura 14)
Fuente de elaboración propia generadas por IA (Chat GPT)

Consecuencias para la salud de una mala calidad e higiene del sueño
¿Qué es la mala calidad del sueño?

Se considera que una persona tiene mala calidad del sueño cuando (1,4):

  1. Duermen menos de 6-7 horas por noche (figura 1)
  2. Tarda mucho en dormirse (figura 2)
  3. Se levanta varias veces durante la noche (figura 3)
  4. Se despierta con ruidos ligeros (figura 4)

Cuando el sueño se interrumpe durante la noche, nuestro sistema nervioso se mantiene en estado de alerta, lo que provoca que la presión arterial no disminuya de manera normal mientras dormimos, esto favorece un mayor descontrol de la diabetes e hipertensión (1,3).

¿Qué es una mala higiene del sueño?

Son los malos hábitos que no favorecen el descanso, entre ellos (4,5,6):

  1. Dormir en un ambiente con ruido o luz (figura 5)
  2. Usar el teléfono o ver la televisión en la cama (figura 6)
  3. Cenar o tomar agua en exceso antes de dormir (figura 7)
  4. Tomar café, alcohol o fumar cigarros por la noche (figura 8)

¿Cuál es la relación del mal sueño con la diabetes y la hipertensión? (1,3)

(figura 9)
Las personas con diabetes e hipertensión suelen presentar problemas relacionados con la
higiene y calidad del sueño. Esto puede crear un círculo vicioso donde dormir mal genera un
descontrol de las enfermedades, y, las enfermedades descontrolan el sueño (1,3).

(figura 10)

Beneficios para la salud con una buena calidad e higiene del sueño
¿Qué es la higiene del sueño?

La higiene del sueño son los hábitos que ayudan a dormir mejor para tener un descanso reparador. Cuidar el sueño no requiere de grandes inversiones ni tratamientos complejos. Esto requiere conciencia, constancia y pequeños ajustes en la rutina diaria. Dormir bien no es perder el tiempo, es permitir que nuestro cuerpo haga el trabajo silencioso que nos ayuda a mantener la salud.

Algunas acciones sencillas del día a día que favorecen un descanso reparador son:

  1. Dormir y despertar a la misma hora (figura 15)
  2. Evitar café, alcohol y cigarros antes de dormir (figura 16)
  3. Dormir en un cuarto oscuro, cómodo y silencioso (figura 17)
  4. Realizar actividad física de manera regular (figura 18)

Mejorar la higiene del sueño es una estrategia muy sencilla, económica y al alcance de la mayoría de las personas. Por lo tanto, incluir el cuidado del sueño en la atención de la salud puede lograr una gran diferencia tanto en la prevención como en el control de la diabetes e hipertensión.

Importancia de cuidar la calidad e higiene del sueño

El cuidado de la higiene y calidad del sueño debe considerarse una estrategia en el manejo de la diabetes e hipertensión. Brindar a la población la información necesaria para el cuidado del sueño pueden ayudar a controlar los niveles de azúcar en sangre, mantener un control de la presión arterial y, por lo tanto, mejorar la calidad de vida (4,5,6).

Conclusión

En un contexto donde la diabetes y la hipertensión afectan a millones de personas, especialmente en países como México, el cuidado del sueño se debe considerar como parte fundamental de la prevención y el tratamiento de estas enfermedades. La evidencia científica muestra que tanto la mala calidad como higiene del sueño afectan la forma en la que el cuerpo utiliza la insulina, regula el apetito y controla la presión arterial y la diabetes. Con el tiempo, esto favorece el aumento de peso, el descontrol de enfermedades crónicas y un mayor riesgo de problemas cardiovasculares. Dormir bien no es un lujo ni una pérdida de tiempo; es una inversión en salud, en la calidad de vida y en el bienestar a largo plazo.

Referencia
1. Fabres L, Moya P. Sueño: conceptos generales y su relación con la calidad de vida. Rev médica Clín Las Condes [Internet]. 2021;32(5):527–34. Disponible en: http://dx.doi.org/10.1016/j.rmclc.2021.09.001
2. Guevara Castro DL, Blanco García SS, González Serrano JA, De la Cruz Bernabé EJ, Mendoza Catalán G. Asociación del sueño con la diabesidad en adultos mexicanos. Index Enferm [Internet]. 2022;34–7. [Acceso 18 de diciembre de 2025]. Disponible en: http://dx.doi.org/10.58807/indexenferm20224957
3. Sánchez LFP. Alteraciones del sueño y diabetes mellitus. Diabetes Práctica. 2011; 2:45-48.
4. Buenos hábitos de sueño para una buena salud. En: Institutos Nacionales de Salud (NIH). 2021; [Acceso 18 de diciembre de 2025]. Disponible en: https://salud.nih.gov/recursos-de-salud/nih-noticias-de-salud/buenos-habitos-de-sueno-para-una-buena-salud
5. García López SJ, Navarro Bravo B. Higiene del sueño en estudiantes universitarios. Revista Clínica de Medicina de Familia. 2017;10(3):170–8.
6. Saludable S. Su guía para un [Internet]. Nih.gov. [Acceso el 4 de marzo de 2026]. Disponible en: https://www.nhlbi.nih.gov/files/docs/public/sleep/In_Brief_YG_to_Sleep_Spanish_Final.pdf

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