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El aislamiento social en los adultos mayores y sus repercusiones

Al proceso que inicia desde el nacimiento y termina con la muerte se le conoce como envejecimiento; se considera como adulto mayor a cualquier persona de más de 60 o 65 años, también llamado tercera edad, este sector de la población constituye uno de los grupos poblacionales con un mayor grado de vulnerabilidad. Al acercarse a esta edad,las personas deben adaptarse a cambios para entender y aceptar el impacto en su calidad de vida1
En este contexto, se suma el aislamiento social, caracterizado en las personas cuando tienen pocos contactos e interacciones con otros, y se ha convertido en una amenaza, en particular la población de adultos mayores2,3. El envejecimiento se asocia tanto con fortalezas que pueden proteger contra el aislamiento social y la soledad como con desafíos que pueden aumentar el riesgo y amplificar sus efectos negativos4. En una investigación realizada en el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) en adultos mayores en la Ciudad de México, se estimó que la prevalencia del aislamiento social puede oscilar entre el 7% y el 49%, afectando mayormente a las mujeres (40.3%)5.

Figura 1: “El aislamiento social en los adultos mayores y sus repercusiones”. Elaboración IA: ChatGPT

El aislamiento social puede identificarse de forma objetiva y es diferente a la soledad, que es un sentimiento doloroso, una experiencia subjetiva de vacío que ocurre cuando las relaciones reales se perciben insuficientes; entonces, una persona puede sentirse sola, sin estar socialmente aislada, y viceversa1.

Entre los factores involucrados en el aislamiento están la pérdida de roles, por ejemplo, la jubilación, pérdida o limitación de movilidad, muerte del cónyuge, el miedo a las caídas, sensación de inseguridad y falta de infraestructura adaptada para personas con movilidad limitada en espacios públicos6.

El aislamiento activa respuestas de estrés en el cuerpo, se elevan los niveles de cortisol e inflamación a lo largo del tiempo4,7. Esto se traduce en un incremento del riesgo de padecer enfermedades que afectan al corazón y al sistema circulatorio, como hipertensión arterial, infartos al corazón y al cerebro (accidentes cerebrovasculares)7,8,9. Un estudio de la Universidad de Rochester, en Estados Unidos, describe que el aislamiento social se asocia a tasas más altas de hospitalización, periodos de recuperación más largos y se asocia con muerte prematura, comparable con el tabaquismo y obesidad4. Por el contrario, participar en actividades sociales, culturales y recreativas en la comunidad ayuda a mantener la autoestima y fomenta relaciones de cuidado que pueden reducir el daño relacionado con el estrés.6

En la población mexicana, los datos del Instituto Nacional de Salud Pública (INSP), obtenidos a partir de la Encuesta Nacional de Salud y Nutrición (ENSANUT, 2021), muestran que en 2020 el 27.1% de las personas de 65 años o más vivían solas, es decir, alrededor de 1 de cada 4 personas mayores. En otro estudio realizado por la misma institución reveló que 1 de cada 2 adultos mayores experimentó soledad y 8 de cada 10 presentó aislamiento social1,2,3.
El aislamiento social reduce la estimulación mental necesaria para mantener el cerebro saludable8. La falta de interacción social acelera el deterioro de la memoria y la capacidad de realizar actividades cotidianas básicas, creando un círculo vicioso de dependencia y mayor aislamiento2,8. Por otro lado, los adultos mayores que viven solos, pese a tener enfermedades o limitaciones funcionales, evitan pedir ayuda para no ser una carga para sus familiares o amigos, lo que reduce aún más sus posibilidades de socialización y de recibir apoyo. La ausencia de comunicación y actividades sociales puede generar un círculo vicioso que repercute tanto en la salud física como en la mental4,9.

Figura 2: “Círculo vicioso del aislamiento”. Elaboración IA: ChatGPT.

En nuestro país, instituciones como el INAPAM (Instituto Nacional de las Personas Adultas Mayores) ofrecen centros culturales y residencias de día donde se fomenta la integración a través de actividades artísticas, físicas y sociales, esenciales para recuperar el sentido de pertenencia. Además, se ofrecen beneficios en servicios de salud, transporte, alimentación, recreación, hogares y facilita la vinculación productiva para adultos mayores que deseen seguir trabajando1,3.

Figura 3: “Estancia de día”. Elaboración IA: ChatGPT.

La exclusión digital: una nueva barrera

Actualmente, la brecha digital se ha convertido en un determinante de la salud. Muchos adultos mayores no cuentan con acceso a internet o carecen de habilidades tecnológicas, lo que se denomina exclusión digital. Diversos estudios estiman que hasta un 60% de las personas de 65 años o más nunca han utilizado internet, lo que puede generar aislamiento en un contexto cada vez más digitalizado. Esta situación puede limitar su capacidad para comunicarse con familiares, acceder a servicios de salud mediante telemedicina o participar en actividades de interés. Incluso, para quienes viven con sus familias, el aislamiento puede persistir si no logran integrarse significativamente en un entorno dominado por dispositivos tecnológicos, lo que puede generar una sensación de no pertenecer a su propio hogar6,8.

Recomendaciones para envejecer bien

Para fomentar un envejecimiento saludable, se debe priorizar la conexión social activa y la integración comunitaria. El aislamiento es un factor que puede afectar directamente la salud física, pero hay varias alternativas para prevenirlo:

  • Mantenerse conectado: participar en actividades sociales, culturales o recreativas en la comunidad. Esto ayuda a mantener la autoestima y reduce el estrés.
  • Aprovechar las instituciones: acercarse a centros como el INAPAM, que ofrecen espacios para convivir, aprender artes o realizar actividad física, lo cual contribuye a fomentar un sentido de pertenencia.
  • Explorar el mundo digital: evitar temer a la tecnología. Aprender habilidades digitales básicas permitirá estar en contacto con los seres queridos y acceder a servicios de salud de forma más sencilla.
  • Solicitar apoyo: Si se vive solo o la persona tiene limitaciones, es importante solicitar ayuda.

Mantener una comunicación abierta con amigos y familiares es clave para romper el ciclo del aislamiento.

Conclusión

El envejecimiento es una condición natural y puede vivirse de forma saludable. No obstante, actualmente muchos adultos mayores en México experimentan aislamiento social y soledad, situaciones que no permiten una vejez saludable. Para mitigar estas repercusiones, es necesario promover intervenciones que fortalezcan la vida social y que incluyan actividades que faciliten la alfabetización digital.

Figura 3: “El adulto mayor y la digitalización”. Elaboración IA: ChatGPT.

Reconocer la vulnerabilidad de padecer aislamiento es el primer paso para construir una sociedad más solidaria, donde una simple conversación o visita pueda marcar la diferencia entre la enfermedad y una vida digna e integrada. Es esencial que las instituciones de salud realicen sondeos rutinarios de los recursos de apoyo social de su comunidad para identificar barreras de integración e informar acerca de este tipo de instituciones o actividades para los adultos mayores. Al valorar a los adultos mayores como activos y recursos para su propia comunidad, transformamos el aislamiento en una oportunidad de apoyo mutuo.


Referencia
1. Instituto Nacional de las Personas Adultas Mayores (INAPAM). Envejecimiento y vejez [Internet]. Ciudad de México: Gobierno de México; [citado 2026 Mar 10]. Disponible en: https://www.gob.mx/inapam/articulos/envejecimiento-y-vejez 
2. Rodríguez-Valentín R, Flores-Luna L, Ángeles-Llerenas A, Lazcano-Ponce EC. Vivir desamparado en la vejez: aislamiento social y soledad como retos de salud pública. Portal INSP [Internet]. 2025 [citado 2026 Mar 10]. Disponible en: https://insp.mx/conversaciones-de-salud-publica/vivir-desamparado-en-la-vejez-aislamiento-social-y-soledad-como-retos-de-salud-publica. 
3. Instituto Nacional de las Personas Adultas Mayores (INAPAM). La soledad y el aislamiento emocional y social en la vejez: una realidad silenciosa [Internet]. Ciudad de México: Gobierno de México; 2024 [citado 2026 Mar 10]. Disponible en: https://www.gob.mx/inapam/articulos/la-soledad-y-el-aislamiento-emocional-y-social-en-la-vejez-una-realidad-silenciosa 
4. Kehoe L, Van Orden KA. The psychology of social isolation and loneliness in later life. Clin Geriatr Med. 2025;41(2):307-327. 
5. Moreno-Tamayo K, Sánchez-García S, Doubova SV. Factores asociados con el aislamiento social en una muestra de adultos mayores con seguridad social. Salud Publica Mex. 2017;59(2):119-120. 
6. Hemingway A, Jack E. Reducing social isolation and promoting well-being in older people. Qual Ageing Older Adults. 2013;14(1):25-35. doi:10.1108/14717791311311085. 
7. World Health Organization. Social isolation and loneliness among older people: advocacy brief [Internet]. Geneva: WHO; 2021. 
8. Byeon H. The impact of social isolation and digital exclusion on mental and physical health in older adults: a meta-analysis. Medicine (Baltimore). 2026;105(4):e46010. 
9. Ong AD, Uchino BN, Wethington E. Loneliness and health in older adults: a mini-review and synthesis. Gerontology. 2016;62(4):443-449.

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